viernes, 22 de junio de 2018

La flexibilidad de Tité con Brasil


El padre futbolístico de Paulinho es Tité. En aquel mágico 2012 en el cual el Corinthians de Sao Paulo derrotó al Boca Juniors de Riquelme en la Libertadores y al Chelsea de Drogba en el Mundial de Clubes, Paulinho la rompió gracias al 4-2-3-1 de su DT.

Es un sistema simple. Son dos mediocampistas en el círculo central: uno permanece protegiendo a los zagueros mientras el otro presiona la salida rival o tira desmarques para generar espacio adelante. Paulinho hacía esto último mientras Ralf le cubría las espaldas.

Cuando Paulinho salió de Brasil, Tité continuó exitosamente con el 4-2-3-1, ahora con Elías haciendo las veces de Paulinho. El sustituto brilló tanto que hasta Dunga lo convocó luego del mundial 2014 para sustituir... precisamente a Paulinho.

Una vez que Tité se quedó sin Paulinho ni Elías, cambió a 4-3-3 con Renato Augusto y Jadson a los costados de Ralf. Si mal no recuerdo, ganó el Brasileirao nuevamente, lo cual lo catapultó a la selección tras el bochorno verdeamarelha en la Copa América Centenario.

Entonces tomó decisiones controversiales. Arriesgó a continuar con el 4-3-3 de su etapa última en el Timao depositando su confianza en Renato Augusto y Paulinho (quien entonces militaba en el Guangzhou de China) para acompañar a Casemiro. Y es que, jugando en Conmebol, el 4-3-3 ajusta mejor que el 4-2-3-1 para el Scratch.

La FIFA siempre forma a Brasil en 4-2-3-1, pero la posición de Coutinho (11) confirma que es 4-3-3.

¿Por qué? Pues porque gracias al 4-3-3 son dos los mediocampistas que quedan libres para tirar desmarques y producir espacios ofensivos ante defensas encerradas. El gol que Philippe Coutinho le acaba de meter a Costa Rica en el minuto 91 para encaminar la sufrida victoria brasileña es un típico gol de Paulinho llegando por sorpresa desde atrás.

El 4-2-3-1 le funcionaba a Tité en Sao Paulo especialmente para contragolpear y aprovechar la capacidad del peruano Paolo Guerrero para fabricarse sus propias opciones de gol. En resumidas cuentas, encasillar a Tité como un estratega ofensivo o defensivo es no entender bien cuál es la estrategia de este peculiar seleccionador amazónico.

Su estrategia es sencilla: buscar hacer goles y buscar no recibirlos. Así de simple.

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