domingo, 5 de mayo de 2013

La delicada resurrección del Napoli.


Pese a que la Juventus obtuvo su segundo scudetto consecutivo dando un golpe de autoridad en Italia, el gran vencedor de esta temporada en el Calcio es indiscutiblemente el SSC Napoli.

Después de sacarle los colores a un alicaído Inter de Milán en San Paolo, los azzurri tienen ante sí la posibilidad de terminar segundos en la Serie A y clasificarse por segunda vez en tres años a la Liga de Campeones. El Napoli, tal vez junto a la Fiorentina de Montella, representa el soplo de aire fresco de un club que fue capaz de ponerse a sólo una victoria de la todopoderosa Vecchia Signora y cuestionar con seriedad su reinado.

Walter Mazzarri, técnico napolitano, no desmerece frente a Antonio Conte en la batalla táctica. Si el estratega juventino revolucionó al Calcio con esa línea de tres -formada por Chiellini, Bonucci y Barzagli- haciendo de Andrea Pirlo el gran mariscal de campo del hoy bicampeón consecutivo, Mazzarri ha contestado con su propia línea de tres –Campagnaro, Cannavaro y Britos- haciendo de la conexión suiza – Dzemaili junto a Behrami dejando en la banca al gran Inler- los mejores aliados de Hamsik y Cavani. Son Mazzarri y Conte, junto a Césare Prandelli, los grandes representantes de la vanguardia nueva italiana.

Lógicamente la estrella del equipo es el capo uruguayo del gol. Son precisamente las anotaciones de un delantero asesino como el oriental lo que más ha echado en falta la Juventus en sus aspiraciones de Champions League. Sin embargo es la figura de Marek Hamsik la que rompe todos los esquemas. ¿Se trata de un diez puro? ¿o más bien es un gran extremo izquierdo? ¿o quizá un mediocentro reconvertido con vocación ofensiva?  El eslovaco es todo eso y más. La forma en que Cavani baja para asociarse con Hamsik y hacer jugar al Napoli parece sólo conocer los límites de la imaginación.

El dulce momento que hoy viven los azzurri era difícil  de esperar después de haber estado en la bancarrota a principios del nuevo milenio. Sí, ese club que logró reivindicar a todo el sur de Italia ante el imperio del AC Milán de Arrigo Sacchi en épocas de Maradona, estuvo en quiebra deambulando en divisiones inferiores por ahí del 2004. Tras la quiebra, el cineasta Aurelio de Laurentiis decidió comprar y refundar al equipo de sus amores y gracias a él, el Napoli es hoy lo que es. El Napoli ha resucitado.

Sin embargo se trata de una resurrección prendida con alfileres. El Napoli logró regresar a la cúspide gracias a una inteligente política de fichajes que incluyó a buenos futbolistas sudamericanos como los argentinos Denis y Dátolo, y los colombianos Armero y Zúñiga que hoy permanecen en la escuadra. Pero el caso Lavezzi enciende las alarmas entre quienes nos hemos enamorado del fútbol del Napoli.  Ancelotti quería al Pocho en París y lo logró tras hacer pagar 31 millones de euros haciéndole a De Laurentiis una oferta que no pudo rechazar. Lavezzi, pieza clave en la resurrección napolitana, dejó un vacío que Mazzarri aún no puede llenar.

Viene el verano europeo, y con él las ganas de revancha de los gigantes de España e Inglaterra y sus grandes chequeras para fichar. La final 100% alemana de Champions dejó a muchos clubes descontentos y las perlas del Napoli serán bastante cotizadas. ¿Porqué arriesgar con Neymar, por ejemplo, si Hamsik ya está probado en la élite? Así pensarán varios en los despachos de Manchester, Madrid o Barcelona.

Ahí reside la delicada resurrección napolitana; un club que aún sufre las consecuencias a largo plazo de la bancarrota del 2004 y que necesita dinero para financiar su fuerzas inferiores y asegurar un gran futuro. Lorenzo Insigne, talento napolitano, debe seguir aprendiendo de Edinson Cavani. Sólo con la permanencia del uruguayo, de Hamsik y compañía, la resurrección del Napoli será total.

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