jueves, 5 de septiembre de 2013

Honduras: nubarrones en el Azteca.


 Durante la histórica clasificación catracha para Sudáfrica 2010, el entonces técnico Reinaldo Rueda (hoy en Ecuador) se demostró un estratega realista que no escatimó en echar a su cuadro entero a defender a expensas del talento del Rambo De León y David Suazo. La llegada de Luis Fernando Suárez al timón hondureño ha añadido a esa solidez defensiva una capacidad considerable de contragolpear a velocidad y de amenazar a balón parado. Por tanto, el choque ante México se antoja una oportunidad inmejorable para salir con puntos del Estadio Azteca.

En lo que va del Hexagonal, Honduras regaló su mejor actuación venciendo a Estados Unidos 2-1 en casa, y posteriormente se amuralló en la vuelta en Salt Lake City obligando a los de Klinsmann a emplearse a fondo para sacar un apurado 1-0. La diferencia entre los dos partidos es que, en San Pedro Sula, Suárez jugó con 2 delanteros (Carlo Costly y Jerry Bengtson) y en Estados Unidos únicamente alineó a Costly. El rasgo común en ambos juegos es la inclinación por colocar un medio de contención muy retrasado frente a la defensa central, y otros 2 mediocampistas adelante para presionar la salida del rival.
(El primer cuadro muestra la alineación en Honduras y el segundo muestra la del choque en Estados Unidos. Tomado de Liviu Bird para AmericanSoccerNow.com. Click para agrandar.)
Frente a EEUU, el dispositivo táctico hondureño dio resultados porque Klinsmann prefiere crear juego de ‘dentro hacia afuera’ -con Bradley y Clint Dempsey- y Suárez ‘inundó’ la media reduciendo al mínimo posible a su rival. Sin embargo, frente a una escuadra como México –obstinada en crear juego desde, por, y hacia las bandas- Honduras previsiblemente neutralizaría numéricamente a los atacantes mexicanos usando un solo delantero y una línea de 5 mediocampistas.

Lo que es más: a diferencia de los juegos eliminatorios ante los de las barras y las estrellas, Suárez podrá contar de arranque en el Azteca con sus defensas y medios más curtidos en choques de máxima tensión: Emilio Izaguirre (mundialista e insignia del Celtic de Glasgow) Maynor Figueroa (mundialista, con 5 años de experiencia en Premier League) Víctor Bernárdez (ex Anderlecht de Bélgica y una torre por arriba) y Roger Espinoza (mundialista y partícipe de la Honduras que venció a España en Londres 2012). Mención aparte merece Wilson Palacios, pareja de Luka Modric en el único Tottenham de la historia capaz de clasificar a Champions League.

México y Honduras, desde mi punto de vista, pararían así en el Coloso de Santa Úrsula:

(Click para agrandar)
Los catrachos, desde luego, no presionarán la salida mexicana y -a sabiendas de que México no puede anotar en casa en este hexagonal- jugarán con el paso del reloj y la desesperación de la tribuna. Para Honduras salir con el punto que se les negó hace cuatro años debido a un penal anotado por Cuauhtémoc Blanco será misión cumplida. Bernárdez y Figueroa estarán ocupados con bloquear los servicios a la cabeza de Javier Hernández/Oribe Peralta mientras Wilson Palacios se encargará del 2 contra 1 a Giovani junto a Luis Garrido. El éxito hondureño a la contra radicará en los movimientos de Costly hacia los costados reteniendo el esférico para permitir la subida de Izaguirre por izquierda y de Boniek por derecha.

El México-Honduras es un duelo marcado por las inercias. El Tri llega con la inercia de su pobre desempeño reflejado en 270 minutos de incapacidad goleadora jugando como local. Los catrachos, por otra parte, llegan con la inercia de un estilo de fútbol consolidado desde el proceso anterior y que desquicia a aquellos que siguen creyéndose aquello de que en Centroamérica se juega con ‘pelota cuadrada’.

Varios nubarrones se ciernen sobre el Azteca, uno de ellos se llama Honduras y, si se peca de exceso de confianza, habrá tormenta eléctrica.

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