miércoles, 3 de octubre de 2018

Para contender por la Champions, la Premier debe desbancar a la Serie A


Mientras los reflectores se posaban en Wembley para el Tottenham-Barcelona, en San Paolo se jugaba la partida más interesante desde lo táctico, el Nápoles-Liverpool, para medir el real nivel de la Premier League.

Previsiblemente, el primer duelo (4-2) fue decantado por la mayor pegada individual de los blaugranas mientras que el segundo no se definió sino hasta el último minuto, cuando Lorenzo Insigne materializó una asistencia de José Callejón. Y es que los clubes ingleses deben demostrar tener algo más que dinero para aspirar a levantar la Orejona otra vez tras seis años de no hacerlo.

Cierto, si la comparación es con la Serie A, en la edición anterior la escuadra de Jürgen Klopp eliminó contundentemente a la Roma de Eusebio di Francesco exhibiendo la ingenuidad táctica del joven entrenador italiano. El trío formado por Salah, Mané y Firmino pulverizó en el mano-a-mano a la línea de tres zagueros constituida por Fazio, Manolas y Juan Jesús.

No obstante, en San Paolo ese mismo trío tan temible lució neutralizado ante la línea defensiva de cuatro hombres dispuesta por el viejo lobo de mar Carlo Ancelotti. Encima, el 4-4-2 de los napolitanos generó más fútbol que el 4-3-3 de los rojos moviendo el balón por los costados. Ya en el primer tiempo Insigne tuvo una oportunidad clara que pudo haber sido gol de haber visto a Callejón en el segundo poste.

Básicamente, la partida fue una réplica invertida de la victoria del Mánchester City de Manuel Pellegrini ante la Roma de Rudi García en 2014. Los ciudadanos salieron en 4-4-2 y los romanistas en 4-3-3. Del mismo modo que en aquella ocasión la escuadra del 4-3-3 se partió entre defensa y ataque, esta vez el Liverpool sufrió igual cuando el Nápoles buscó las espaldas de Salah y Mané.

Dado que Salah y Mané (11 y 10 en azul) permanecieron adelante sin bajar a defender, el Nápoles generó a sus espaldas.

Sin embargo, los dirigidos por Ancelotti tardaron en capitalizar su superioridad y el míster debió incluso modificar su 4-4-2 hacia un 4-3-3 en el que el ingreso del atacante italiano Simone Verdi por el mediocampista español Fabián Ruiz inyectó energía a los de casa. En contraste, Klopp hizo solamente substituciones hombre por hombre (una de ellas por lesión de Keita).

Está claro que los clubes ingleses en general tienen a su favor el as del talento individual cuando se enfrentan con italianos, alemanes y franceses; no así cuando el enemigo viste camiseta merengue o blaugrana. Y mientras el Bayern y el París Saint-Germain afrontan campañas de debut para sus respectivos estrategas, los de la Serie A parecen más sólidos desde la organización y el juego colectivo.

Gracias a la forma en que comercializan sus derechos televisivos, los de la Premier gozan de una bonanza económica en la cual los grandes jugadores de otras ligas tarde o temprano desembarcan en la isla. No obstante, el boom individual ha tenido un costo en lo táctico. Y, visto lo visto, parece que la Serie A sigue un paso por delante cuando la carta a jugar es colectiva.

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