lunes, 29 de octubre de 2018

Yo vi a Bolsonaro en el mundial, cuando Brasil se metió autogol



Trompicándome contra los brasileños que iban delante mío, logré sacar mi cámara para fotografiar aquel enjambre humano que también venía detrás de mí. Y es que el puente peatonal que nos llevaba a todos hacia la Arena Kazán de la República de Tartaristán se convirtió en una colmena gigante donde las abejas no solo zumbaban entonando los mismos cánticos falados en portugués, sino que bajo las camisetas verdes y amarillas su color de piel era prácticamente el mismo.

Según los estereotipos futboleros de cada país, el de Brasil dicta que sus torcedores se distinguen por el ritmo zambo de la batucada al cual mueven sus caderas cuando arriban a la cancha. Pero tan pronto salí del puente aquel, más que tambores y baterías lo que yo vi fueron banderas con los escudos de los equipos identificados con las minorías europeas del sur de ese país: los italianos del Palmeiras de São Paulo, los alemanes del Gremio de Porto Alegre, los aristócratas cariocas del Fluminense y del Flamengo.

Era pues una inmensa torcida de gente blanca alentando a la selección de una nación tan diversa cuya población está compuesta por un 50% de pardos y pretos, hoy día reconocidos como afro-descendientes. Pero los pardos y pretos, en Kazán, acaso eran menos de once.

Yo conocí el significado en castellano de la palabra torcida cuando vi al Scratch du Oro dar la vuelta olímpica tras alzar su última copa del mundo en 2002 (año de la elección de Lula da Silva) mientras en la televisión aparecía una manta gigante que decía: Gaviões da Fiel. Se trataba de los torcedores del Sport Club Corinthians Paulista, cuya historia revolucionaria tendió un puente entre fútbol y política al abogar por el voto directo de los brasileños durante la época de la dictadura militar. Nacido en el norte del país, Sócrates, fantástico mediocampista quien simbolizó la ideología corinthiana dentro y fuera del campo de juego, solía decir que "se puede ganar o perder mas siempre con democracia".



Sin embargo, aquella noche en el estadio no vi ningún atisbo de la Gaviões, pese a que repasé con la mirada todas y cada una de sus tribunas. El mundial Rusia 2018 (año de la elección de Jair Bolsonaro) debía redimir a la Verdeamarelha luego de la paliza propinada por la selección alemana en Belo Horizonte cuatro años atrás, cuando la situación política comenzó a cambiar para mal. Acaso la memoria del 7-1 impidió a los torcedores torcer con esa algarabía que desde el exterior le achacamos siempre al alegre pueblo brasileño.

El principio del fin de Brasil en Kazán, el autogol de Fernandinho ante Bélgica a la salida de un córner, marcó también la conversión de la torcida de blancos en una torcida de mudos.

Atónitos, los brasileños del graderío lanzaban ojos suplicantes a los once brasileños sobre el césped. Neymar, Willian, Miranda, Thiago Silva, Paulinho, Gabriel Jesús y Marcelo llevaban los mismos colores que sus compatriotas, con la salvedad que la piel debajo de sus camisetas de fibras ultraligeras era morena. Pareciera que son los futbolistas los únicos miembros del 50% afro-descendiente cuya tez no es motivo de desconfianza para ese electorado branco que ha expresado su malestar político en términos de un implícito revanchismo racial.

Al relevo de Sócrates, ha sido otro jugador nordestino, Juninho Pernambucano, quien aludió públicamente a los legendarios Ronaldinho y Rivaldo por promover al militarista Bolsonaro en Instagram: "Me quedo estupefacto cuando veo a un futbolista o exfutbolista apoyar a la derecha. Nosotros venimos desde abajo, fuimos criados con las masas ¿cómo te vas a ir del otro lado? ¿vas a apoyar a Bolsonaro, hermano mío?" 

Quien en su carrera futbolística fuera todo un francotirador superando barreras desde fuera del área, ahora también da en el blanco sobre la situación social de su país:

"La élite ejerce un dominio mental... cuando yo vivía en condominios acomodados vi a los padres heredando el odio a los hijos. Una cosa surrealista". 


Lo que para Juninho es una incógnita, es decir, el respaldo de grandes figuras del balompié amazónico hacia un discurso de intolerancia, es explicado por el periodista Euan Marshall como un proceso de despolitización del futbolista al asimilarse al éxito económico: conforme el balón lo lleva de jugar en playas o favelas a jugar la Champions League, deja de preocuparse por los modos tradicionales de inclusión social como el estudio y el trabajo... y comienza a irritarse por el desorden y la delincuencia. 

En otras palabras, el fútbol de hoy les va blanqueando la piel.

De haber estado en Kazán, Sócrates hubiera visto en aquellos brasileños la imagen de una sociedad monocromática, opuesta al pensamiento corinthiano de inclusión y participación: la imagen de un país sin su otra mitad. O, si se quiere, la imagen de un equipo de fútbol cuyos torcedores están ahí, pero sin alentar, y cuyos jugadores juegan para sí mismos en lugar de jugar colectivamente. A diferencia de la pentacampeona mundial del 2002, la Canarinha del 2018 es una selección nacional que ha caído derrotada metiéndose goles en propia puerta.




Una publicación compartida de César Martínez (@cesarkickoff) el

jueves, 25 de octubre de 2018

Benedetto's heroics for Boca make the case for having Liga MX back in Libertadores


It was in 2016 when absolutely no supporter of Boca Juniors knew who Darío Benedetto was. Most of them still were regretting the chaotic departure of Pablo Daniel Osvaldo following a row with Guillermo Barros Schelotto in Montevideo, when Benedetto mysteriously arrived from Liga MX's Club América.

Led by Carlos Tévez, the "Xeneizes" managed to defeat Club Nacional in the quarter-finals of Copa Libertadores and were to face the Ecuadorean cinderellas of Independiente del Valle for a berth in the final. However, a terrible mistake by Agustín Orión in "La Bombonera" meant Boca's surprising defeat. Besides, Benedetto (who was making his debut) wasted a couple of chances, prompting fans and pundits to repudiate him perhaps far too soon.

One of those quick to abuse Benedetto was Alejandro Fantino, who is Argentina's most popular tv presenter. More than just criticizing the man, Fantino mocked him by mocking his provenance: the Mexican football league.

"Jokes apart, who thought of him as a potential signing for Boca? Where did Benedetto come from? From Mexico? Where did he play in Mexico? You guys know what's the Mexican league like? I lived during three months in Colombia and I watched Mexican football: one thing is Cruz Azul and América and quite another is Rayados de Sinaloa, or who knows what shitty team. Players from the lower tiers of Perú and Bolivia actually go and play in Mexico. That's a terrible league!"

However, Benedetto shut his trap and spoke with goals. 

Barros Schelotto trusted him and Benedetto brought a league title following Tévez's departure to Shanghai Shenhua. The former Club Xolos de Tijuana player even earned a call-up to the Argentine national team; sadly, a knee injury kept him apart from the Russia World Cup. Almost a year later, he returned to club duty helping Boca to defeat Palmeiras with his tremendous brace.



While his second goal stole the show, his first goal, (which he scored a few minutes after Barros Schelotto introduced him from the bench ahead of Tévez and Fernando Gago), could have been scored by either him or central defender Carlos Izquierdoz. The latter also used to play in Liga MX, for Santos Laguna, and used to excel not only at defending, but also at netting from set pieces.

What is more: hadn't Benedetto rescued Boca Juniors in the last minutes of the first leg of the Libertadores semifinals, Barros Schelotto would have been criticized for sending Colombian playmaker Edwin Cardona to watch the game from the stands. Despite Cardona's controversial demeanor, his vast set of attacking skills makes any decision to put him aside a costly one. Cardona in fact is on a loan from Rayados de Monterrey.

If Boca makes it to another continental final it will largely be due to Darío Benedetto's scoring goals. This forward whose career took off in Mexico has just made the strongest of  cases for Liga MX in a scenario which should have never lost Mexican contenders: the Copa Libertadores.

lunes, 15 de octubre de 2018

Don’t let Jorge Campos’s clownish commenting fool you: he remains Mexico's best goalkeeper


A comparison between Diego Maradona and Jorge Campos is certainly valid: both were landmark football players who are now giving the impression of largely enjoying themselves by unleashing their tongues when in front of the microphones.

While remarks by the former Argentina number ten are like drops of tremendously corrosive acid, remarks by the former Mexico goalie in his role as tv pundit more often than not are bland, trite and absolutely harmless. “That wasn’t a penalty kick because the referee didn’t call it a penalty kick” is literally Campos’s most repeated line...

… and, in all these years, we don’t really know whether he actually means his comments or not.

After so many seasons of weird commenting it is only natural that younger generations of El Tri supporters have an image of Campos that belies his legacy as Mexico’s most innovative goalkeeper ever. Just like Argentina has in Hugo Orlando Gatti the figure that revolutionized it all in terms of goalkeeping, Mexico has in Campos a figure which should have started El Tri’s goalkeeping revolution.

Let’s go beyond his colorful kits (a misunderstood designer or a fashion criminal?): he had the guts to launch counterattacks by claiming aerial balls safely within his own box. The now stereotypically Mexican football style in which goalkeepers’ play comes down to a sort of chess stalemate in which everyone can just slack was absolutely impossible with him on the pitch.

Campos meant total play.

He could dribble and get past enemies with both feet and electric speed. He could bicycle-kick the ball playing as a striker. He was a fearless man when it came to getting out of his own shelter to tackle and intercept opposition play at the most imposing escenarios (see the impressive footage of the 1993 Copa America final against Argentina). And, just for the record, he was also capable of the most amazing saves below the bar.

Sadly, Campos’s adventurous style hasn’t been replicated by younger generations of Mexican keepers. From Oswaldo Sánchez to Guillermo Ochoa, the Mexican game tends to favor a more conservative approach in which reactions between the posts seem to be all that counts. Upcoming goalies like Xolos’ Gibrán Lajud and Chivas’ Raúl Gudiño certainly don’t look like something of a new “Brody” (Campos’s nickname) either.

For all of his clownish commenting, Campos truly was some goalie. Although the revolution which should have been spearheaded by him never really took off, the replays of his unbelievable set of skills and guile made available by social media are a timely reminder that the Mexican game can also produce unapologetic and innovative individuals.

viernes, 12 de octubre de 2018

No hay que comer ansias con Roberto Alvarado


Confieso que cuando iba a ver al Celaya FC al Miguel Alemán Valdés siempre me tocaba sentarme donde daba el sol en los primeros tiempos. Roberto "El Piojo" Alvarado solía jugar justo del lado de sombra y (para cuando llegaba la parte complementaria) yo ya llevaba una o dos cervezas encima.

Así que mi valoración de su juego acaso no sea la más objetiva posible.

En aquel Clausura 2016 la escuadra cajetera dirigida por Gustavo "El Chavo" Díaz terminó como superlíder del Ascenso MX. El suyo no era un fútbol espectacular y el sistema tampoco era la gran maravilla, pero la alineación inicial tenía nombres de peso (para estándares de la categoría de plata de nuestro balompié): Ángel Reyna, John Javier Restrepo, Tressor Moreno, César Villaluz y Alfredo "El Chango" Moreno.

El DT charrúa tuvo el acierto de reconocer que los colombianos estaban ya muy viejos para las exigencias de la profesionalidad y rápidamente los sentó en la banca. Optó pues por unas tácticas sencillas donde "El Pleititos" y "El Chango" no tuvieran que bajar a defender y los nueve jugadores restantes balancearan el armado cuando el equipo no tuviera la pelota.

Exactamente ahí fue donde Alvarado ganó un puesto en la alineación inicial por uno de los costados, dando cohesión defensiva y desdoble veloz en el contragolpe. Pero para ser honesto ni siquiera me di cuenta de si su aporte fue fundamental o no, porque el sol me pegaba directo en la cara y (casi siempre) me distraía con el cubetero.

Sin embargo, al final de cada partido salía por la Avenida Irrigación pensando que el jugador más valioso no era ni Reyna ni Moreno (el primero era letal en la pelota quieta aunque podía pasar largos lapsos desapercibido mientras el segundo, según me dijeron, no se recuperaba de una lesión que causó su salida de Xolos). No, qué va: el mejor hombre de Díaz era el chileno Sergio Vergara.

Él era el que jugaba cerca de donde estaba yo. Encima siendo zurdo lo ponían a perfil cambiado para recortar hacia dentro y rematar a segundo poste. Así clavó varios muy buenos goles que dieron varios muy buenos puntos que hicieron soñar a Celaya con volver a primera y rememorar las épocas de Butragueño, "El Chispa" Suárez y "El Gambetita" Latorre.

"Sipo: él en La U jugaba con el Edu Vargas y se conocen desde [que ellos eran] cabros chicos po'," me dijo el padre de Vergara, quien regularmente iba acompañado también de la madre y la joven novia del crack del Ascenso MX.

Desafortunadamente, los Toros fueron echados fuera por el Atlante en liguillas consecutivas. Los Potros de Hierro tampoco llegaron muy lejos en sus aspiraciones, pero lograron desnudar la escasez de variantes en la escuadra de "El Chavo". Dos líneas de cuatro bien echadas atrás fueron suficientes para evidenciar -desde mi muy humilde opinión- que Alvarado aún carecía de la madurez para decidir bien cuando el adversario no concede espacios en su retaguardia.

Tras aquella desazón cajetera tanto Alvarado como Vergara recalaron en Pachuca, sin muchas oportunidades de mostrarse, por cierto. Mientras el mexicano corrió con la suerte de proseguir su andar en el máximo circuito, el andino volvió para picar piedra en los Mineros de Zacatecas.

Tal vez Alvarado sí sea todo lo bueno que los analistas de la televisión y las redes sociales dicen. Pero, así como en el Ascenso MX la liguilla por el medio boleto para la Liga MX dicta quién es quién, asimismo en la Liga MX en los partidos de liguilla se juega con iluminación artificial y es donde el talento de verdad sale a la luz. Ahí sí se ve de cuál cuero salen más correas.

lunes, 8 de octubre de 2018

"Dedos" López: The two-footed winger that México now BADLY lacks


The first of the numberless controversies between Juan Carlos Osorio and the Mexican press covering the national team revolved around Miguel Layún's best foot. A natural-born right footed player, Layún used to be placed along the left side of the pitch when at Porto FC in order to exploit his skill as an inverted winger.

In spite of Osorio's original preference for Layún's playing on the right (so the attacking zone could be enlarged across the channels), the latter ended up performing in several right or left spots as he improved his left foot through practice. Nonetheless, Villarreal CF's number 24 is already in his thirties and conversation of a possible replacement should begin sooner than later.

That shot with his left foot had struck Nahuel Guzmán's far post. The ball rebounded into the back of the Tigres goalkeeper and once again struck the same post and went out. It could have been a brilliant goal. A little bit later, however, Raúl López, aka "El Dedos" ("Fingers"), got his due by assisting Franco Jara's brace in the Copa MX.

The first of the two assists was made with his right boot; the second one, with the left. To round up his good performance, the Club Guadalajara youth ranks product put his penalty kick well past Nahuel Guzmán and helped Pachuca's going through.

Following his meteoric rise with Chivas (he even was called-up by Osorio for a friendly match against Senegal in Miami back in 2016), "El Dedos" somehow fell out with Matías Almeyda and some months later was included in the swap with Pachuca for Rodolfo Pizarro.

In retrospective, Chivas got the best of the deal as López's career has had its ups and downs in terms of defensive capabilities. Playing as a full-back in a four-men defensive line, he struggled a lot to become part of the starting eleven considering that Diego Alonso used to prefer the protection provided by a more defensive-minded player like Colombian Stefan Medina.

However, Pachuca's new boss, Pako Ayestarán, has been testing with a three-men defensive line which certainly suits better the qualities of López, who now enjoys bigger freedom as Jaine Barreiro covers his back from counterattacks. Pachuca's Liga MX loss to Toluca (with Barreiro on the bench) might prove that López excels when he has a solid centre-back behind.

"El Dedos", 25, can be now considered to be entering his prime as material for México's national team. No other young player delivers such accurate crosses to the box with both feet and, besides, that spot in El Tri desperately claims for an attacking-minded player (Carlos Salcedo and Edson Álvarez, both of them central defenders, played there during the Russia World Cup).

Far from the hype that normally surrounds Liga MX's big four, the evolution of López's career should not go unnoticed anymore. As Layún made us notice the importance of having two-footed players in the roster, it is now time to fill that roster with new feet.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Para contender por la Champions, la Premier debe desbancar a la Serie A


Mientras los reflectores se posaban en Wembley para el Tottenham-Barcelona, en San Paolo se jugaba la partida más interesante desde lo táctico, el Nápoles-Liverpool, para medir el real nivel de la Premier League.

Previsiblemente, el primer duelo (4-2) fue decantado por la mayor pegada individual de los blaugranas mientras que el segundo no se definió sino hasta el último minuto, cuando Lorenzo Insigne materializó una asistencia de José Callejón. Y es que los clubes ingleses deben demostrar tener algo más que dinero para aspirar a levantar la Orejona otra vez tras seis años de no hacerlo.

Cierto, si la comparación es con la Serie A, en la edición anterior la escuadra de Jürgen Klopp eliminó contundentemente a la Roma de Eusebio di Francesco exhibiendo la ingenuidad táctica del joven entrenador italiano. El trío formado por Salah, Mané y Firmino pulverizó en el mano-a-mano a la línea de tres zagueros constituida por Fazio, Manolas y Juan Jesús.

No obstante, en San Paolo ese mismo trío tan temible lució neutralizado ante la línea defensiva de cuatro hombres dispuesta por el viejo lobo de mar Carlo Ancelotti. Encima, el 4-4-2 de los napolitanos generó más fútbol que el 4-3-3 de los rojos moviendo el balón por los costados. Ya en el primer tiempo Insigne tuvo una oportunidad clara que pudo haber sido gol de haber visto a Callejón en el segundo poste.

Básicamente, la partida fue una réplica invertida de la victoria del Mánchester City de Manuel Pellegrini ante la Roma de Rudi García en 2014. Los ciudadanos salieron en 4-4-2 y los romanistas en 4-3-3. Del mismo modo que en aquella ocasión la escuadra del 4-3-3 se partió entre defensa y ataque, esta vez el Liverpool sufrió igual cuando el Nápoles buscó las espaldas de Salah y Mané.

Dado que Salah y Mané (11 y 10 en azul) permanecieron adelante sin bajar a defender, el Nápoles generó a sus espaldas.

Sin embargo, los dirigidos por Ancelotti tardaron en capitalizar su superioridad y el míster debió incluso modificar su 4-4-2 hacia un 4-3-3 en el que el ingreso del atacante italiano Simone Verdi por el mediocampista español Fabián Ruiz inyectó energía a los de casa. En contraste, Klopp hizo solamente substituciones hombre por hombre (una de ellas por lesión de Keita).

Está claro que los clubes ingleses en general tienen a su favor el as del talento individual cuando se enfrentan con italianos, alemanes y franceses; no así cuando el enemigo viste camiseta merengue o blaugrana. Y mientras el Bayern y el París Saint-Germain afrontan campañas de debut para sus respectivos estrategas, los de la Serie A parecen más sólidos desde la organización y el juego colectivo.

Gracias a la forma en que comercializan sus derechos televisivos, los de la Premier gozan de una bonanza económica en la cual los grandes jugadores de otras ligas tarde o temprano desembarcan en la isla. No obstante, el boom individual ha tenido un costo en lo táctico. Y, visto lo visto, parece que la Serie A sigue un paso por delante cuando la carta a jugar es colectiva.

martes, 3 de julio de 2018

Sí, también la prensa en Inglaterra es patriotera (y resultadista)


Quince minutos le bastaron a Gary Neville comentando al medio tiempo del Inglaterra-Colombia para evidenciar por qué fracasó como DT del Valencia de España. "Es un estúpido (numpty)", dijo al aire del asistente técnico colombiano que tuvo un encontronazo con Raheem Sterling en una de las repeticiones que la televisión británica mostró hasta el cansancio.

La otra fue la del cabezazo de Wilmar Barrios sobre Jordan Henderson. El futbolista del Liverpool cayó desplomado como si Conor McGregor le hubiera pateado la quijada en un gesto que, de haber sido protagonizado por Neymar, hubiera sido tachado de dramatización y de vil engaño. Tanto Neville como los otros dos panelistas, Ian Wright (leyenda del Arsenal y padre de Shaun Wright-Phillips) y Lee Dixon, exjugador de los Gunners, dijeron lo mismo: roja, roja, roja.

Sin embargo, ya en el segundo tiempo, Henderson le propinó un cabezazo a Yerry Mina similar al de Barrios. Relator y comentarista ingleses permanecieron callados. Roja no, roja no, roja no.

Y es que el segundo era ni más ni menos que Glenn Hoddle, exseleccionador de Inglaterra en Francia 1998, quien se la pasó mencionando "cuán terrible y lamentable" era la actitud de Radamel Falcao al reclamar amarilla para Harry Maguire por intentar engañar al árbitro Mark Geiger. La repetición mostró al zaguero del Leicester City siendo derribado por una rara especie de fuerza invisible, pues el central colombiano Davinson Sánchez alcanzó a retirar su pie cuando Maguire perdió el control del balón dentro del área.



Previo al duelo de fase grupal ante Panamá, el actual seleccionador Gareth Southgate entró en una pequeña polémica con su propia prensa: aparentemente la alineación fue filtrada por la BBC y el técnico criticó a los medios "por no apoyar a Inglaterra". Atinadamente, los de la BBC sugirieron que la labor del periodismo no es apoyar, sino informar y analizar.

Sin embargo, y junto con Sky News, incluso la BBC (con ciertas excepciones, como la de Gary Lineker) ha realizado una cobertura más emocional y especulativa que analítica de la participación de los "Tres Leones" en Rusia 2018. Antes del partido contra Bélgica, la discusión generalizada se inclinó a favor de entregar el resultado para evitar a Brasil en cuartos de final y así tener un camino más fácil el resto de la competencia.

Southgate alineó a la banca y su equipo perdió en un partido para el olvido ante un adversario que también alineó a su banca.

A final de cuentas, el plan parece estar funcionando para escuadra y medios ingleses tras conseguir la primera victoria en tanda de penales en su historia en Copas del Mundo. Es un plan basado en resultados y, siendo estos favorables, el análisis del fútbol de esta Inglaterra está brillando por su ausencia.

Lo cual, de confirmarse un muy probable triunfo sobre Suecia en cuartos (pues, si alguien puede derrotar a los escandinavos en la guerra de los balonazos son estos ingleses precisamente), significará que este equipo de Maguire y Henderson habrá hecho historia. La misma historia que ni cerca estuvieron de hacer leyendas como Frank Lampard y Steven Gerrard.

De modo que la historia, contada según los medios ingleses, dirá que la valiente Inglaterra de Southgate logró sobreponerse a una complicada fase grupal, a las trampas colombianas y a la adversidad de los penales en su camino a la gloria. Frankie y Stevie-G se van a quedar en el olvido, pero así es el fútbol cuando manda patrioterismo y resultadismo.

lunes, 2 de julio de 2018

¿Por qué no funcionó el 4-3-3 de México contra Brasil?


El 4-3-3 estuvo detrás de dos de los partidos más importantes en la era de Juan Carlos Osorio con México: la derrota 7-1 contra Chile en la Copa América Centenario y el empate 2-2 contra Portugal en la fase grupal de la Confederaciones 2017.

En ambos encuentros, el rival también formó en 4-3-3. Si bien contra los chilenos Osorio no dio declaraciones sobre su sistema, contra los portugueses enfatizó:

Jugar contra el actual campeón de Europa; plantearle un partido mano a mano con un 4-3-3 contra un 4-3-3, que al final ellos hayan tenido que modificar. Dice mucho del planteamiento de juego y la ejecución el controlar a un equipo que comenzó con tres extremos de alto nivel (Quaresma, Nani y Cristiano Ronaldo). 

Sabiendo que Brasil también jugaría al 4-3-3, Osorio decidió repetir la estrategia usada ante Portugal, la cual, tácticamente hablando, significó una lección aprendida de la derrota ante Chile.

Mientras que en el 7-1 El Tri fue castigado por Edson Puch y Alexis Sánchez corriendo a espaldas de Paul Aguilar y Miguel Layún, en el 2-2 los laterales mexicanos permanecieron "amarrados" a la zaga a fin de optar por la individual de Carlos Vela, quien asistió a Chicharito en uno de los goles de aquel juego.

Por tanto, el duelo del 4-3-3 mexicano contra el 4-3-3 brasileño en Samara debía caracterizarse por duelos individuales entre extremos y laterales. Al minuto 21 el mismo Vela controló un trazo largo de Hugo Ayala para quedarse solo contra Fágner y servir un remate de Héctor Herrera. Tres minutos después, Neymar se sacudió a Edson Álvarez y sacó un disparo potente.

Es decir, aunque los laterales mexicanos permanecieron bien posicionados (a diferencia del duelo ante Chile), también estuvieron expuestos a Neymar y a Willian (quienes desde luego tienen más calidad que Nani y que Ricardo Quaresma).



Así, los combates individuales en los vértices del campo tarde o temprano resultarían insostenibles para la selección mexicana. A partir de ahí, era importante aplicar uno de los puntos tocados por Osorio luego del empate contra Portugal: controlar al adversario mediante el juego del trío de mediocampistas.

Sin embargo, la zona de círculo central fue modificada hasta en tres ocasiones durante los 90 minutos: se inició con Guardado, Herrera y Rafa Márquez en la posición que ocupó Casemiro del otro lado; se pasó luego a utilizar a Álvarez ahí y se terminó con Jonathan Dos Santos.

Cuando se agotaron las piernas de Vela y de Hirving Lozano, no hubo pues respuesta para lograr frenar las piernas de Willian y de Neymar. Paradójicamente, en el 0-0 de México contra Brasil en el 2014, el trío de mediocampistas aztecas controló mucho mejor al ataque brasileño en el Castelao de Fortaleza.

En conclusión, era previsible que, pasados los primeros 45 minutos, se impondrían el talento y el fuelle del "Pentacampeón", para lo cual era necesario juego de contención en los segundos 45 minutos. 

Tácticamente hablando, Osorio jamás pudo encontrar un hombre ideal para la posición de cinco, (la de Casemiro), y así es que la eliminación mexicana se explica tanto por las figuras de ataque brasileñas como por la importancia de un jugador como el cinco del Real Madrid. Cuando el rival es superior tanto en lo físico como en lo técnico, quizás es mejor variar lo táctico. 

domingo, 1 de julio de 2018

Osorio debe poner a Marco Fabián de diez contra Brasil


Juan Carlos Osorio se hizo famoso en Sudamérica cuando, dirigiendo al Atlético Nacional de Medellín, derrotó al Atlético Mineiro de Ronaldinho y al Sao Paulo de Kaká en el 2014.

Al equipo de Ronaldinho lo eliminó de la Libertadores y al de Kaká de la Copa Sudamericana. Ante la magia del par de dieces amazónicos, Osorio empleó a dos finos enganches colombianos:

Sherman Cárdenas y Edwin Cardona. Sus exhibiciones fueron tan buenas que el primero fichó por el propio Atlético Mineiro como sustituto de 'Dinho' (quien se fue al Querétaro) y el segundo fichó por el Monterrey.

Y es que Osorio sabe que a los brasileños hay que darles una dosis de su propia medicina. Es decir, usar un futbolista generador de juego en tres cuartos de campo. Al técnico colombiano le fue tan bien que acabó dirigiendo al Sao Paulo con Paulo Henrique Ganso antes de llegar a México.

Durante su era en El Tri, los únicos tres futbolistas que han ocupado esa demarcación son Héctor Herrera (contra Uruguay en la Copa América Centenario), Giovani Dos Santos (contra Estados Unidos en la victoria 2-1 en Columbus) y Carlos Vela (en la fase grupal de Rusia 2018). 

Pero ninguno de los tres tienen las características del tradicional enganche sudamericano. Lo cual reduce las opciones a un solo nombre: Marco Fabián.

 

Según el reporte técnico de la FIFA de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Fabián (número 8) precisamente jugó como enlace detrás de Oribe Peralta (número 9) en un 4-2-3-1. Por otro lado, el documento señala que el rival derrotado en la final, Brasil de Neymar, también utilizaba un enlace en la figura de Oscar.

Recordemos que los mejores momentos de Fabián con Chivas ocurrieron jugando en la posición de diez. Ciertamente su remate de media distancia es mejor que el de Vela y además cuenta con la técnica característica de Andrés Guardado, junto con la conducción del "HH".

Por si fuera poco, Niko Kovac también solía utilizarlo como enganche en el Eintracht de Frankfurt. En un 3-5-2, Fabián era el encargado de filtrar balones para los dos puntas: el suizo Haris Seferovic y el croata Ante Rebic.

Osorio sabe perfectamente que la clave de su duelo contra Tite está en la espalda de Casemiro. Hay que provocar que el mediocampista del Real Madrid esté más ocupado en Marco Fabián que en abastecer a Philippe Coutinho y a Paulinho, los otros dos medios del 4-3-3 del Scratch.

Si alguien tiene la medicina anti-Brasil, ese es Juan Carlos Osorio. Todo consiste en aplicar las dosis del Atlético Nacional con Marco Fabián de diez.

sábado, 30 de junio de 2018

Messi o el dilema de Spiderman


El parteaguas para Peter Parker fue la muerte del Tío Ben. Ese Ungranpoderconllevaunagranresponsabilidad nada significaba para aquel joven que contaba el dinero conseguido usando sus súper poderes como peleador de lucha libre mientras un malhechor le pasaba por un lado.

Nunca fue recriminado por lo que ocurrió después, pues nadie observó lo que pasó. Sin embargo, su consciencia le mostró la responsabilidad abdicada y de ahí en más se explica su lucha en favor de los desprotegidos, aún a costa del dinero e incluso a costa del amor. La práctica del talento consiste en servir a los demás. Así nació Spiderman, el súper héroe sin privilegios.

Jugar de falso nueve, como en los tiempos de Pep, qué puede salir mal, seguramente pensó Leo mientras N'Golo Kanté le pasaba por un lado conduciendo el balón en la jugada que culminó en el lapidario cuarto gol de los franceses. Todo salió mal.

A él nadie se lo va a recriminar, pues las repeticiones jamás muestran sino al zaguero gambeteado y al guardameta vencido. Nadie nunca observa el comienzo de las acciones, pues ahí solamente aparecen las miradas perdidas y los pies sin rumbo.

"Con un gran poder viene una gran responsabilidad." Disponer al todo en función de una sola de sus partes implica que la parte en cuestión (con y sin balón) haga tanto o más que las demás. Tácticamente hablando, el falso nueve al estilo blaugrana involucra jugar con los zagueros tan adelantados que la presión del nueve, la punta de lanza, ante la salida rival es crucial.

De lo contrario, cualquier pelota filtrada es peligro de gol.


Estadísticamente hablando, Leo siempre fue el que menos corrió y el que más caminó entre aquellos de sus compañeros que disputaron completos los cuatro partidos que duró la participación albiceleste en Rusia 2018. "Es que a los privilegiados hay que privilegiarlos."

No obstante, saliendo de cambio en todos los partidos, Griezmann siempre corrió más que el diez.

Mientras este juego permanezca analizado desde las repeticiones de los goles, Messi únicamente será observado haciéndolos a favor y nunca permitiéndolos en contra.

Alguna vez un periodista le preguntó a Iván Rakitic por su opinión sobre su propio esfuerzo encaminado a permitir al astro argentino rondar furtivamente los linderos del área enemiga. "Lo hago con gusto, dado que él es el mejor de la historia," contestó.

Si yo alguna vez tuviera el gran poder de entrevistarlo a Leo, le haría una pregunta nada más. ¿Sabes cuál fue el lema del Tío Ben?

jueves, 28 de junio de 2018

Qué bueno que el Fair Play eliminó a Senegal


En cuestión de escasos minutos, el espigado delantero senegalés M'Bayé Niang estampó la palma de su mano sobre el rostro del defensor japonés Gen Shoji y con su codo fracturó el tabique nasal del compañero de Shoji, Makoto Hasebe.

Hasebe resistió la hemorragia y volvió al césped para protagonizar el merecido empate de Japón.

Según las reglas del juego de la FIFA, la imprudencia en la disputa del esférico se castiga porque compromete la integridad física del jugador. A Niang debieron expulsarlo por imprudente (no por alevoso) y por reiterativo, pero permaneció sobre el rectángulo verde y Senegal casi se sale con la suya.

Hace algunos años, jugando para el West Ham contra el Manchester City, Cheikhou Kouyaté, también seleccionado senegalés, casi le fractura el pómulo al español David Silva. Al igual que con Niang, no hubo intención de lesionar, pero sí hubo imprudencia.

Silva debió abandonar el terreno encamillado y conectado a una máscara de oxígeno.


Las estadísticas lo confirman: el conjunto africano fue el más violento del Grupo H de la Copa del Mundo. Ante Polonia fueron 15 faltas por ocho de los polacos y ante Japón fueron 14 por ocho de los japoneses. Solamente los colombianos, que también pegan mucho, fueron capaces de empatar a los senegaleses en el marcador de faltas: 15 contra 15.

¿El resultado? El peor partido de lo que va del mundial.

Cuando un equipo es reiterativo en las faltas, por supuesto cabe dudar razonablemente si la brusquedad es parte de su estrategia y de su táctica. No solamente se trata de detener el partido y de cortar el ritmo del rival, sino que también es cuestión de intimidación psicológica o provocación de más violencia.

Recuerdo bien, cómo no, al estratega senegalés, Aliou Cissé, como un valeroso zaguero central al lado del igualmente aguerrido Ferdinand Coly durante el mágico mundial de Corea y Japón 2002. La forma en que las rastas de ambos ondeaban al viento al correr justificaba el mítico apodo de "Leones de la Teranga".

Y es que aquellos leones eran todo pundonor, hombría, elegancia y lealtad. Aquel Senegal me enamoró y yo esperaba una versión similar en Rusia 2018. Ocurrió todo lo contrario y qué bueno que el Fair Play los eliminó de una vez.

miércoles, 27 de junio de 2018

Suecia contra la ciencia del fútbol


Una de las mejores películas que he visto en toda mi vida es sueca. En Fresas Salvajes (Smultronstället), dirigida por el legendario Ingmar Bergman, se narra el drama de un anciano científico de gran renombre, el doctor Isak Borg, quien una noche sueña con su propia muerte.

"Mi vejez es más bien solitaria. He llevado una vida de arduo trabajo, y estoy agradecido. Todo lo que comenzó como esa batalla cruel por el pan y la mantequilla ha terminado en un amor sincero por la ciencia," escribe Borg en su diario antes de irse a la cama y sufrir la pesadilla que lo hace despertar a su terrible soledad.

Así pues, el viejo doctor decide hacer su ego científico a un lado en pos de reconciliarse con los suyos y lograr darle sentido a su existencia antes de que sea demasiado tarde.

La "lección Borg", en lo futbolístico, la entendió el seleccionador alemán Joachim Löw, precisamente en la inútil victoria del depuesto campeón del mundo contra la misma Suecia. Teniendo el reloj encima, Löw hizo a un lado sus sofisticados discursos tácticos y metió al corpulento delantero Mario Gómez para vérselas con los zagueros escandinavos en esa batalla cruel por el pan y la mantequilla dentro del área.

                                               

Y es que, durante los últimos años, el sofisticado discurso científico de la táctica pareciera haberse adueñado del fútbol. Pareciera que aquel que no habla el lenguaje del "falso nueve", de las "transiciones" o del "juego posicional" no tiene lugar (o no debería tenerlo) en la mesa de la conversación de este deporte.

A final de cuentas, no solamente la Alemania de Löw, sino también los equipos más exitosos de la última década, tanto a nivel de selecciones como de clubes, han articulado narrativas complejas que hacen pensar que cuando saltan al campo ya van ganando dos a cero. En esas estábamos, cuando apareció la Suecia ya sin Zlatan...

Una Suecia que practica un fútbol practicable por cualquier equipo de amigos, compañeros de clase y colegas de trabajo en cualquier liga dominical de cualquier parte del mundo. Es uno en la portería, son cuatro atrás, cuatro en el medio y dos adelante. No hay ciencia más allá de eso.

Los holandeses semifinalistas del mundial pasado intentaron jugarles al Totaalvoetbal y acabaron eliminados a las primeras de cambio. Los italianos intentaron jugarles al Catenaccio y ahora están viendo el mundial por televisión.

Contra todo pronóstico, Suecia pasó a segunda ronda en su primer mundial en más de una década siendo el mejor equipo del grupo de la muerte y jugando el fútbol más simple de todo el torneo. Por ahí alguien mencionó que Suecia salió subcampeón de su propio mundial en 1958...

Justo el año del estreno de Fresas Salvajes, y de la historia del doctor Borg.

martes, 26 de junio de 2018

Suecia: breve disección en tres puntos



1.- Juegan al 4-4-2 y jamás modifican. A veces, la FIFA erra el parado táctico de las selecciones y los mapas de calor suelen exhibir la diferencia entre el parado supuesto y el parado real. Con Suecia, la FIFA siempre acierta.

                                         

¿Por qué no cambian nunca? Porque jugar con dos nueves de área garantiza situaciones de mano-a-mano en ataque contra los zagueros rivales en líneas de cuatro. Basta un balón aéreo para generar peligro, como se evidenció en el gol que Toivonen le metió a Alemania pese a la marca de Jerome Boateng.

2.- Atacan más por el costado derecho que por el izquierdo. Aunque teóricamente los suecos tienen más calidad individual en su banda izquierda, la banda del Emile Forsberg de la Bundesliga y del Albin Ekdal de la Serie A, de hecho fue el volante diestro Viktor Claesson quien asistió a Toivonen.



¿Por qué Claesson es, tácticamente, más peligroso que Forsberg? Porque, jugando por izquierda pero siendo diestro natural, Forsberg siempre conduce hacia dentro, donde hay menos espacio. Claesson, del Kuban Krasnodar ruso, también es diestro, pero jugando por derecha consigue generar más espacios desde donde alzar servicios al corazón del área (es el 7% del diagrama de arriba).

3.- Su hombre de seguridad en mitad de campo es Sebastian Larsson del Hull City. Mientras Ekdal es capaz de tirar pases más ambiciosos, Larsson brinda seguridad en el hemisferio derecho de la zona medular (total de 30 pases ante Alemania, con 87% de efectividad)


¿Por qué Larsson es tan importante? Siendo con mucha diferencia el escandinavo que más tocó el balón ante los teutones, cabe resaltar que la mayoría de sus toques son pases hacia atrás (para el zaguero diestro Mikael Lustig, ocho) o pases horizontales (para Ekdal, seis). Larsson es el eje sueco.

Así que...

¿Debería entonces Juan Carlos Osorio jugar con un esquema de tres centrales similar al que Nigeria utilizó para desarmar el 4-4-2 de Islandia? ¿O debería repetir su 4-2-3-1 incluso a expensas de quedarse mano-a-mano atrás, con la ventaja de tener a Héctor Herrera sobre Larsson?

lunes, 25 de junio de 2018

Si Sampaoli pudiera nacionalizar argentino a Vidal...


Rusia 2018 está significando el regreso del 4-4-2 contragolpeador al panorama internacional. Desde Portugal de CR7 y Guedes hasta México de 'Chicharito' y Vela pasando por Suecia de Toivonen y Berg, pareciera que los técnicos ya no saben cómo neutralizar este sistema.

Como seleccionador de Chile, Jorge Sampaoli fue un gran descifrador del cuatrocuatrodós. Utilizaba dos puntas bien abiertos (jamás un nueve de área), Alexis Sánchez y Eduardo Vargas, a fin de generar situaciones de mano-a-mano con los defensas laterales rivales, mismas que también podían convertirse en mano-a-mano con los zagueros.

Sampaoli nunca usó un nueve de área porque el nueve de área era Arturo Vidal. El hoy mediocampista del Bayern Múnich explotaba esa tremenda capacidad física arribando sorpresivamente desde la línea media para rematar libre de marca. La Copa América 2015, por ejemplo, fue una cátedra del 'Rey Arturo'...

... quien además era capaz de balancear a la escuadra andina regresando a posiciones defensivas sin el balón. El sistema de Sampaoli era ultraofensivo, pues tanto Sánchez y Vargas podían ingresar al área aprovechando las subidas por afuera de Jean Beausejour y Mauricio Isla. De este modo, Vidal era la clave, el eje central del equipo.

En su reporte táctico de Brasil 2014, la FIFA registró el rol de Vidal como número ocho.
¿Quién lo hubiera imaginado? Ahora con Argentina, el calvo seleccionador carece de ese todocampista capaz de conectar la media con la delantera. En Rusia ha intentado que Lucas Biglia y Enzo Pérez cumplan el rol de Vidal, aunque Vidal -en esa función específica- es el mejor jugador del planeta.

Óscar Tabárez con Uruguay ya se dio cuenta que la mayoría de las selecciones mundialistas usan el cuatrocuatrodós; y contra Rusia intentó solucionar el acertijo colocando a Rodrigo Bentancur en la posición de diez, detrás de Suárez y Cavani. Ciertamente el experimento resultó, aunque la falta de trabajo defensivo de Bentancur la compensó Cavani poniéndose a defender.

¿Qué hará Sampaoli? En la banca tiene a Banega, un buen jugador pero muy falto de la agresividad que caracteriza al chileno. Encomendado al cuatrocuatrodós, Sampaoli como seleccionador argentino está reducido a eso: a ser un mero seleccionador de nombres y no un estratega.

Cuántos problemas no sería capaz Vidal de solucionarle a Sampaoli en este momento tan complicado...

domingo, 24 de junio de 2018

Santiago Arias: ¿revelación colombiana?


Antes del arribo de Falcao y de James Rodríguez al fútbol europeo, los jugadores de Colombia con más cartel internacional eran un par de laterales: Juan Camilo Zúñiga y Pablo Armero.

Ambos jugaron en aquel Napoli dirigido por Walter Mazzarri que de a poco recuperó el prestigio del club tras vagar por las Series B y C durante años. Mazzarri los colocaba como laterales-volantes en una zaga de cinco hombres y así logró acomodar a Edinson Cavani, Ezequiel Lavezzi y Marek Hamsik adelante.

El sistema resultó un éxito, pues permitía a los atacantes asociarse por el centro del campo sin descuidar los costados. Incluso Antonio Conte imitó el esquema con su Juventus y se lo llevó consigo al Chelsea, donde salió campeón de la Premier con Marcos Alonso y Víctor Moses como los equivalentes de Zúñiga y Armero.

Juan Camilo Zúñiga era fundamental en el esquema de Mazzarri, imitado por Conte.

Sin embargo, la línea de cinco atrás en ocasiones puede estorbar el funcionamiento ofensivo de una escuadra si se considera que, incluso con la subida de los laterales-volantes, jugar con tres zagueros significa echar en falta a un mediocampista o a un delantero en zonas del campo más peligrosas.

De esto mismo se percató tanto Conte como su sucesor en la Vecchia Signora, Massimiliano Allegri. Si el primero resolvió el acertijo transformando al lateral español César Azpilicueta en un zaguero central, el segundo lo resolvió haciendo lo mismo con el brasileño Alex Sandro.

Así, jugando con un lateral en la posición de central, se puede conservar la solidez de la línea de cinco en fase defensiva y la versatilidad de una línea de cuatro en fase ofensiva. De hecho, en la derrota contra Croacia, Argentina intentó el experimento usando a Nicolás Tagliafico como lateral-zaguero junto con Nicolás Otamendi y Gabriel Mercado.

Ante Colombia, Polonia hizo lo mismo con el zurdo del Borussia Dortmund, Lukasz Piszczek; pero este se quedó anclado a la línea de zagueros, lo cual hizo al equipo europeo verse tan mal como la propia Argentina. Por ello resalta que Santiago Arias haya jugado como lateral-zaguero rindiendo al mismo nivel de Azpilicueta o de Alex Sandro en sus mejores momentos.

Colocando a Arias en la misma línea que Yerry Mina y Davinson Sánchez, Pékerman logró sacar lo mejor de Juan Guillermo Cuadrado (quien no debió salir de cambio contra Japón). Además, la Selección Colombia pudo formar por lapsos una línea defensiva de cinco hombres para darle libertad a Juan Quintero, a James y a Falcao en zonas centrales aprovechando contragolpes.

Gracias al aporte de Arias en los roles simultáneos de defensa central y defensa lateral, Colombia logró jugar con la jerarquía táctica de una escuadra italiana. No sería sorprendente verlo dejar el PSV de Holanda y seguir la estela de Armero y Zúñiga en la Serie A.

sábado, 23 de junio de 2018

Mexico's one concern: the lack of aggression by both of their full-backs


 One of the most heated debates between Juan Carlos Osorio and his critics revolved around his insistence on using center-backs at the full-back spots along a four-man defensive line: Oswaldo Alanís, Carlos Salcedo, Edson Álvarez and the like.

Although this relieves wingers like Hirving Lozano and Jesús Manuel Corona from defensive duty, it certainly reduces the number of offensive options against packed defenses. Consider, for instance, the 1-1 draw at Estadio Azteca against the United States in which Bruce Arena deployed a five-man defensive line.

In a certain sense, El Tri's second group game at the World Cup against South Korea was always going to be a typical Concacaf qualifying game. Mexico would dominate possession while the opposition would sit back and launch long balls on the counter.

Six minutes into the first half, Miguel Layún found himself in an one-on-one situation against Korean left full-back Kim Mimwoo. Layún dribbled time and again, waiting for Edson Álvarez to make an overlapping run which never arrived. At the end of the game, Mexico's two goals were produced by quick and ruthless counterattacking rather than by elaborate and wide playmaking.

It is telling that the Mexican left full-back, Jesús Gallardo, who is renowned for his aggression as a winger playing for Pumas UNAM, is yet to make his first cross of the tournament having featured in both the Germany and South Korea matches. The following heat map illustrates how conservative Osorio's approach remains in terms of the role of his full-backs, either in a 4-3-3 or a 4-2-3-1.

                                          

Of course the issue of lack of aggression by the full-backs is now just a minor detail as Mexico has found an impressive counterattacking system that is wrecking havoc in Russia. Yet, mentioning it is still important, because it should remind us that Osorio is now being deservedly praised for the same tactics for which he received much abuse in the past.

As things currently stand, Mexico finally have found a style of play which has its big pros and just little cons. 

viernes, 22 de junio de 2018

La flexibilidad de Tité con Brasil


El padre futbolístico de Paulinho es Tité. En aquel mágico 2012 en el cual el Corinthians de Sao Paulo derrotó al Boca Juniors de Riquelme en la Libertadores y al Chelsea de Drogba en el Mundial de Clubes, Paulinho la rompió gracias al 4-2-3-1 de su DT.

Es un sistema simple. Son dos mediocampistas en el círculo central: uno permanece protegiendo a los zagueros mientras el otro presiona la salida rival o tira desmarques para generar espacio adelante. Paulinho hacía esto último mientras Ralf le cubría las espaldas.

Cuando Paulinho salió de Brasil, Tité continuó exitosamente con el 4-2-3-1, ahora con Elías haciendo las veces de Paulinho. El sustituto brilló tanto que hasta Dunga lo convocó luego del mundial 2014 para sustituir... precisamente a Paulinho.

Una vez que Tité se quedó sin Paulinho ni Elías, cambió a 4-3-3 con Renato Augusto y Jadson a los costados de Ralf. Si mal no recuerdo, ganó el Brasileirao nuevamente, lo cual lo catapultó a la selección tras el bochorno verdeamarelha en la Copa América Centenario.

Entonces tomó decisiones controversiales. Arriesgó a continuar con el 4-3-3 de su etapa última en el Timao depositando su confianza en Renato Augusto y Paulinho (quien entonces militaba en el Guangzhou de China) para acompañar a Casemiro. Y es que, jugando en Conmebol, el 4-3-3 ajusta mejor que el 4-2-3-1 para el Scratch.

La FIFA siempre forma a Brasil en 4-2-3-1, pero la posición de Coutinho (11) confirma que es 4-3-3.

¿Por qué? Pues porque gracias al 4-3-3 son dos los mediocampistas que quedan libres para tirar desmarques y producir espacios ofensivos ante defensas encerradas. El gol que Philippe Coutinho le acaba de meter a Costa Rica en el minuto 91 para encaminar la sufrida victoria brasileña es un típico gol de Paulinho llegando por sorpresa desde atrás.

El 4-2-3-1 le funcionaba a Tité en Sao Paulo especialmente para contragolpear y aprovechar la capacidad del peruano Paolo Guerrero para fabricarse sus propias opciones de gol. En resumidas cuentas, encasillar a Tité como un estratega ofensivo o defensivo es no entender bien cuál es la estrategia de este peculiar seleccionador amazónico.

Su estrategia es sencilla: buscar hacer goles y buscar no recibirlos. Así de simple.

jueves, 21 de junio de 2018

Mandzukic: heredero de Jan Koller, heredero de Milan Baros


Son los jugadores quienes determinan el sistema y nunca al revés. Pero cuando además de talento tienen disposición para matarse defendiendo entonces jugar con sistemas imposibles se vuelve posible.

Así lo aprendí yo con la República Checa de la Euro 2004.

Lo tenían todo: un poderoso nueve de área en el gigantón Jan Koller del Dortmund, un goleador veloz en aquel Milan Baros del Liverpool, un fino enganche con un cañón en la derecha en Tomás Rosicky, un todocampista en Pável Nedved y dos de los elegantes en Galasek del Ajax y el legendario Poborsky.

Eran perfectos. Como equipo, siempre atacaban, y como equipo, siempre defendían. Alcanzaron semifinales humillando primero a la Alemania del adolescente Bastian Schweinsteiger y luego a la Holanda de Ruud van Nistelrooy. Sin embargo, un martillazo del griego Charisteas los mandó de vuelta a Praga cuando casi que tocaban el cielo con las manos.

Aquellos checos encarnaban a la perfección el concepto del "caballo negro", del "tapado" (como dicen en España). Quizás esta Croacia año 2018, cuya federación está inmersa en escándalos similares a los de la federación italiana durante Alemania 2006, pueda regresarnos a aquel cálido verano de hace 14 años.

Nadie merece tocar el cielo con sus manos más que Mario Mandzukic. Quienes no vieron jugar juntos en plenitud a Koller y a Baros pueden darse una idea viéndolo a Mandzukic: poderío físico, remate preciso y sacrificio en favor de los demás. Metes a Koller y a Baros en una licuadora y el resultado es Mandzukic.

En el 3-0 a Argentina jugó adelante junto con Ante Rebic y solamente Marcelo Brozovic corrió más que él.

A pesar de darle con sus goles su última Champions al Bayern Múnich, Mandzukic fue maltratado por Josep Guardiola, quien no paró hasta conseguir el fichaje de Robert Lewandowski. A pesar de anotar 12 goles en su primera temporada en el Atlético de Madrid, Mandzukic fue maltratado por Diego Simeone, quien no paró hasta conseguir el fichaje de Jackson Martínez.

A pesar de ser el segundo mejor goleador de la Juventus en su primera temporada (solamente por detrás de Paulo Dybala), la Vecchia Signora no escatimó y pagó 100 millones de euros para fichar a Gonzalo Higuaín, experto en golear al Cagliari, al Treviso y al Benevento.

En ese momento fue cuando Mandzukic dijo: "hasta aquí". "Si quieren que juegue en la defensa, en la defensa jugaré". Massimiliano Allegri no lo puso en la defensa, pero sí en el medio campo, como volante por izquierda. Mandzukic respondió con trabajo. Y con un golazo de chilena al Madrid en Cardiff.

 Nada más que por el recuerdo de los viejos tiempos viendo a República Checa atacar y defender, quiero que Mandzukic la rompa con Croacia en este mundial. Que vuelvan las historias de caballos negros.

miércoles, 20 de junio de 2018

El síndrome 'Gagonega' afecta gravemente a Uruguay


 Influenciado por el 'tiki-taka', el entonces seleccionador olímpico de Argentina en 2008, Sergio 'Checho' Batista, decidió juntar hasta cinco de los llamados 'jugones' en su once inicial: Riquelme, Messi, Di María, Fernando Gago y Éver Banega.

El esquema era el famoso 4-2-3-1 y se suponía que con esa materia prima la Albiceleste golearía, gustaría y ganaría. Pues bien, solamente ganó. De golear y gustar, mejor no hablar. ¿Cuál fue entonces la causa de aquel fútbol tan paradójico, lleno de talento pero falto de conexión?

La causa fueron los dos mediocampistas centrales, Banega y Gago. Surgidos de Boca Juniors casi en temporadas consecutivas, ambos tenían las mismas características: visión de juego, precisión en el pase y gran golpeo de media distancia.

El tema fue que, siendo ellos tan similares, casi idénticos, ambos intentaban desempeñar el mismo rol sobre la misma línea y terminaban pasándose la pelota horizontalmente una y otra vez sin poder avanzar un solo palmo de terreno.

A la selección uruguaya, generación 2018, le está sucediendo lo mismo con sus jóvenes y talentosos mediocampistas, Rodrigo Bentancur de la Juventus (quien también egresó de Boca Juniors) y Matías Vecino del Inter de Milán. En los siguientes mapas de calor del 1-0 contra Arabia Saudita se aprecia cómo corren siempre por la misma zona:


En la gráfica siguiente se aprecia mejor cómo ninguno de los dos (número 6 y número 15) pudieron variar su posicionamiento, lo cual es clave ante cerrojos defensivos y lo cual también explica, por ejemplo, el valor de un mediocampista más dinámico, tipo Arturo Vidal, en el balompié europeo.

                                        
Juntar a Bentancur y a Vecino tiene su lógica si la estrategia es contragolpear. Ambos poseen las características para buscar en largo a Cavani y a Suárez. Pero si el rival obliga a Uruguay a llevar la iniciativa (como pasó con Egipto y también con los árabes), uno de los dos sale sobrando.

Por ello, Egidio Arévalo era clave para Óscar Tabárez: era un mediocampista capaz de "morder" bien arriba (una recuperación suya contra el paraguayo Néstor Ortigoza acabó en un gol de Diego Forlán cuando la Celeste salió campeona de la Copa América 2011).

¿Qué hará "El Maestro' ante el síndrome "Gagonega" que ahora padece su escuadra? 


A Pékerman con Colombia el tiro le salió por la culata


Cuando Juan Fernando Quintero sacó ese zurdazo raso que sorprendió a Japón para el empate de la Selección Colombia, todo marchaba sobre ruedas y desde luego había que ir por más.

El razonamiento de Néstor Pékerman era lógico: empatar consistía en abastecer de balones a Radamel Falcao y así generar peligro mediante remates o faltas a favor. Y es sabido que el 'Tigre' ataca mejor cuando tiene un diez detrás; era el brasileño Diego Rivas en el Atlético de Madrid y era James en el Mónaco y es James en la selección.

Así, el sacrificado tras la roja a Carlos Sánchez debía ser el extremo por derecha Juan Guillermo Cuadrado (número 11 de izquierda a derecha en el diagrama de abajo). Sin Rodríguez de inicio, Pékerman arrancó con Quintero (número 20), quien empezó a asociarse con Falcao (9) luego de la salida de Cuadrado desde la posición del jugador de la Juventus.




Colombia resucitó. Al minuto 33 el enganche de River Plate habilitó al goleador del Mónaco para la primera peligrosa ante el guardameta nipón Kawashima. Cinco minutos después, otra habilitación de Quintero resultó en la controversial falta que significó la igualada momentánea.

No obstante, tarde o temprano la ausencia de Cuadrado cobraría factura: ¿Quién marcaba a Yuto Nagatomo (número 5 de derecha a izquierda)? El primer aviso de los del Imperio del Sol Naciente llegó al minuto 56, cuando Nagatomo y Takashi Inui exhibieron la soledad de Santiago Arias (4) y apenas cuatro minutos después el lateral Gotoku Sakai remató franco ante David Ospina por el otro costado.

Colombia se colapsaba y sucedió lo inevitable: el 2-1 de Yuya Osako.

El lugar que Cuadrado disfruta en el panorama internacional no solamente es producto de su técnica individual y de su velocidad con la pelota, también lo es de su disciplina táctica y de su velocidad sin balón. Recordemos la dupla hecha junto con Dani Alves por la banda diestra de la Juventus la temporada en que eliminaron con autoridad al Barcelona de la Champions.

Y es que, en circunstancias de inferioridad numérica, la teoría recomienda mantener dos líneas de cuatro, un hombre en punta, y atacar siempre por los costados. Pékerman apostó por dirigir los ataques por el centro y esto resultó ciertamente eficaz porque Falcao y Quintero resucitaron al equipo...

... pero, cuando la marea oriental comenzó a subir, tanto Johan Mojica como Arias quedaron con el agua hasta el cuello en zonas donde Japón tiene excelentes futbolistas (Nagatomo fue figura del Inter de Milán y Sakai llegó a la final de la Europa League con el Marsella).

Néstor José apostó por conseguir la victoria pese a las circunstancias adversas. Sin embargo, tener uno menos es demasiada desventaja frente a unos samuráis que supieron detectar dónde le duele a Colombia.