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jueves, 25 de julio de 2013

Los 3 pilares de Klinsmann en la Copa Oro

Jürgen Klinsmann se está demostrando un estratega trabajador y original. El alemán basa su formidable desempeño con Estados Unidos sobre 3 pilares: el conocimiento de sus futbolistas, la capacidad para adaptarlos en distintas posiciones en esquemas flexibles, y –hablando particularmente de esta Copa Oro- el genio de Landon Donovan.

Ayer frente a un rival rocoso como Honduras, Klinsi sacó su once más agresivo tácticamente hablando. Sentó a jugadores que no lo habían hecho mal como Diskerud, Wondolowski y Corona por Stuart Holden, Eddie Johnson y Alejandro Bedoya, y su cuadro ofreció la mejor demostración de todo el torneo en el primer tiempo. Desde mi punto de vista, así lució el parado durante sus mejores minutos de fútbol:

                             

Lo primero en sobresalir es la posición de Landon Donovan y Eddie Johnson: la dupla de centrodelanteros. Un dúo muy móvil que partió desde la misma altura del campo de forma impredecible.

No obstante, si repasamos el parado de Estados Unidos en su último duelo eliminatorio del hexagonal –frente a los propios catrachos en Utah- encontramos que Eddie Johnson fue utilizado como extremo por izquierda complementando a una delantera formada por Altidore como único punta y por Dempsey como “10” nominal. En este esquema de Klinsmann, que podríamos calificar como “el tradicional”, Graham Zusi del Sporting Kansas City juega de extremo por derecha en el puesto que teóricamente debería ocupar Donovan.
(Tomado de @LiviuBird para AmericanSoccerNow.com, haz click para agrandar).
Asimismo, comparando el esquema del choque ante Panamá en el hexagonal, encontraremos que el mismo Eddie Johnson se desempeñó como extremo por derecha. No sólo eso, ante los dirigidos por los Dely Valdés es notoria la consolidación de Damarcus Beasley -otrora hombre de tres cuartos de campo- como defensa lateral izquierdo. De esta forma, el ex-estratega de la selección alemana y del Bayern Múnich aprovecha el gran despliegue físico del jugador del Puebla haciéndolo arrancar desde la defensa con el criterio propio de un atacante. Klinsmann ha estudiado bien a sus jugadores y conoce sus capacidades y limitaciones. Primer pilar.

Sin embargo, en el escenario de la semifinal de la Copa Oro 2013, Klinsmann decidió revolucionar su parado tradicional para borrar del césped a Honduras y lo logró. Con Donovan y Eddie Johnson patrullando la salida hondureña, José Francisco Torres se cargó hacia el interior para asociarse con un adelantado Stuart Holden y permitir la subida de Beasley por izquierda. En lo ofensivo, Holden logró disparar 3 veces llegando desde atrás y además a punto estuvo de anotar de no ser por el codazo a la mandíbula propinado por un defensor catracho. En lo defensivo, Estados Unidos recuperó el balón 30 veces en campo hondureño de un total de 69 recuperaciones logradas. Klinsmann se probó un estratega capaz de flexibilizar sus esquemas aprovechando a sus futbolistas sin necesidad de recurrir al banquillo de suplentes. Segundo Pilar.

El tercer pilar se llama Landon Donovan. Arrinconar sistemáticamente al enemigo en su propio campo a través de la presión implica reducir los espacios de circulación del esférico al ataque. Por tanto, presionar así requiere jugadores con una rapidez de pensamiento todavía mayor a la rapidez de piernas. En la jugada del primer gol de EEUU, Donovan toca de primera a un velocísimo Johnson. No obstante, el Capitán América se pasó la tarde (y prácticamente el torneo entero) dando pases a gol de primera intención.

Basando su propuesta en 3 pilares (conocer a sus jugadores, posicionarlos en esquemas flexibles, y aprovechar a Donovan), Klinsmann se aleja de dogmas tácticos y hace de Estados Unidos una escuadra fluida, agresiva y atractiva para el espectador neutral. Considerando que aún falta añadir a esta pintura a los que juegan en Europa, no sería descabellado pensar que en Donovan y compañía hay material de caballo negro para Brasil el año que viene.

lunes, 8 de julio de 2013

Klinsmann: aprovechar a Bradley y resucitar a Donovan.


El 18 de junio de 2010 en el Ellis Park de Johannesburgo los chicos de Bob Bradley se marchaban al vestuario en el entretiempo dos goles abajo frente a la sólida Eslovenia. El resultado parcial hubiera parecido una losa irremontable en un Mundial para cualquier otro equipo que no hubiera sido aquel Estados Unidos. No lo fue. De la mano de Landon Donovan y Michael Bradley los yankees emparejaron el marcador y debieron haber dado la vuelta de no haber sido por un gol injustamente anulado en el crepúsculo del encuentro.

La forma en que Donovan y Bradley junior transformaron su liderazgo en goles durante aquel partido fue sobresaliente. En su gol, Landon le rompió el arco a un Handanovic demasiado temeroso ante el delantero del Galaxy. Bradley firmó el 2-2 con una metralla a botepronto a pase de Altidore llegando por sorpresa.

Aunque ese Estados Unidos de Sudáfrica no marcó historia alcanzando los cuartos de final como sí hizo la escuadra de Bruce Arena en Corea/Japón 2002, a mí no me queda la menor duda que esa versión del ciclo 2010 fue futbolísticamente la mejor. No daban un encuentro por perdido. Creían en sus posibilidades hasta el final y eran muy inteligentes estratégicamente. Y, con perdón de Clint Dempsey, tenían en Donovan y en Bradley a sus grandes símbolos.

Por condiciones, Bradley sí o sí debía llegar a un grande de Europa. Tardó, pero tras un paso que incluyó al Heerenveen, al Borussia M’gladbach, al Aston Villa, y al Chievo Verona finalmente aterrizó en el AS Roma. Se trata de un inagotable mediocampista de-área-a-área con una tasa de efectividad en cuanto a pases prácticamente idéntica a la de Xavi Hernández. Alcanza 90% en lo que va del hexagonal, y en el Azteca frente a México se dio el lujo de equivocar un solo pase de los 58 que intentó.

Si Jürgen Klinsmann ha logrado capear la tormenta del inicio de su época y llevar a EU a aguas tranquilas en estas eliminatorias, mucho le debe al hijo de su antecesor. Bradley desahoga con maestría a una limitada defensa americana conectando con Dempsey o con el sorprendente Fabian Johnson por izquierda para construir las anotaciones que tienen a Estados Unidos en la cima de la tabla general. La forma en que Bradley se está echando el equipo a las espaldas para llegar a Brasil el próximo año es un auténtico escándalo.

Sin embargo Bradley no bastará si Klinsmann quiere demostrarle al mundo que es más que un motivador. No bastará si quiere labrarse un nombre como técnico y sepultar de una vez los rumores que dicen que Joachim Löw era el verdadero estratega de Alemania durante su tiempo al frente de la Mannschaft. Si Klinsmann la quiere romper necesita resucitar a Landon Donovan.

Donovan tiene la personalidad que le falta a Dempsey a la hora de la verdad. Con 21 años llevó a su selección a cuartos de final en el ya mencionado 2002 y también vivió el amargo fin de ciclo de Bruce Arena en 2006. Asimismo Landon se puso el overol en aquella histórica victoria frente a España en la Confederaciones 2009 y marcó el 2-0 con que Estados Unidos sorprendía al Brasil de Dunga en ese mismo torneo. Donovan es un ganador de raza que siempre va al tú por tú con quien sea.

Por cuestiones personales, Donovan pausó su carrera y Klinsmann aprendió a vivir sin él, en parte ayudado por la evolución de Bradley. Esta Copa Oro ’13, por intrascendente que parezca es la oportunidad dorada para que el mejor futbolista de la historia de Estados Unidos se reencuentre consigo mismo.

Para Klinsmann el año que resta para Brasil es sencillo: se trata de aprovechar a Bradley y resucitar a Donovan.